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  Innovación

LOS PRIMEROS EMPRENDEDORES

Desde sus orígenes, la innovación ha sido clave en el desarrollo del Grupo Solvay. Los hermanos Ernest y Alfred Solvay, con 25 y 23 años respectivamente cuando fundaron la empresa, pertenecían a esa generación de jóvenes emprendedores del siglo XIX preocupados por el progreso económico, pero también por el progreso de la sociedad.

Más allá de la importancia del descubrimiento científico -el proceso de fabricación de sosa al amoniaco-, su éxito radica en que ellos crearon a partir de él una industria rentable y próspera que contribuyó a su vez al desarrollo de otras muchas industrias a finales de este siglo.


Consejo de Fisica Solvay, Bruselas 1911. 3 premios Nobel de Química y 7 de Física. 

Esto fue posible gracias al espíritu de mejora y perfeccionamiento tecnológico que guió desde el inicio su actividad. Como Ernest Solvay seguía siendo el inventor, después de descubrir su método de la sosa al amoniaco, se dedicó a la mejora de los aparatos, concibiendo la que ha sido llamada la columna Solvay, y de las operaciones, con controles sistemáticos y exhaustivos de los valores de fabricación, para conocer en que dirección se estaba yendo y cómo.

Una vez conseguida la superioridad económica de su método respecto al método Leblanc -el método de fabricación de sosa más utilizado en ese momento- comenzo a crear con su hermano una extensa red europea de fábricas de sosa, implantadas en la proximidad de los yacimientos de sal y caliza, y a una distancia aceptable de los mercados. Además, y a pesar de la primacía otorgada al carbonato sódico, desarrollaron una actividad paralela de productos derivados y otros productos químicos.

Fue durante estos años cuando el Grupo Solvay nació realmente y cuando Ernest Solvay le proporcionó una impronta y una filosofía de los negocios que las adaptaciones al mundo en constante evolución, no han alterado hasta nuestros días.

UNA ORGANIZACIÓN CENTRADA EN LA INNOVACIÓN

Si algo sigue caracterizando hoy a Solvay es su decidida vocación industrial, ya que estamos convencidos de que la riqueza de las comunidades y de los países se asienta sobre una base industrial sólida. Por ello, la innovación tecnológica fue y sigue siendo una de las claves de nuestro crecimiento.

Desde 1998, un amplio programa interno centrado en "el crecimiento por la innovación" moviliza a todos los trabajadores, invitándoles a exponer sus ideas y sus propuestas de mejora en cualquier ámbito de la empresa. Su objetivo es preparar el futuro, gracias a la aportación de todos.

Diferentes iniciativas puestas en marcha en todos los países contribuyen a impulsar este espíritu de participación y de innovación. En España, por ejemplo, funciona en todos los centros de trabajo un programa de ideas y sugerencias a traves del cual los colaboradores pueden hacer llegar sus aportaciones.

Además, el Proyecto Emprendedores recoge y analiza las ideas de negocio presentadas por los trabajadores, algunas de las cuales se han concreatado en proyectos de desarrollo y han dado lugar a nuevos negocios.

En paralelo, los equipos de investigación y Tecnología a nivel internacional se encargan de asegurar la competitividad a largo plazo de los productos y los procesos, gracias a la proposición de soluciones innovadoras en cada uno de los sectores de actividad del Grupo.

¿QUIÉN FUE ERNEST SOLVAY? 

Ernest Solvay nació en 1838, hijo de una maestro de cantera, salinero y comerciante de ultramarinos de Rebecq-Rognon en Bélgica.
Sus amplios conocimientos de física y química, adquiridos de forma autodidacta le llevan a los 23 años de edad a descubrir un nuevo método para la obtención del carbonato sódico por el proceso al amoniaco, conocido hoy como proceso Solvay.
Junto con su hermano Alfred, funda el 24 de diciembre de 1863 la compañía Solvay & Cíe y crea la primera fábrica de sosa en Couillet (Bélgica).
Ernest Solvay fue también un hombre con ideales sociales progresistas, que implantó en sus propias fábricas. Sus inquietudes sociales le llevan a fundar también en Bélgica diversas instituciones científicas, filantrópicas y caritativas, entre las que cabe destacar los institutos de Fisiología (1895), y de Sociología (1901), la prestigiosa "Ecole de Commerce" (1903) y finalmente los institutos de Física y Química (1912-1913).
Su profunda pasión por la ciencia se pone de nuevo de manifiesto en 1911 cuando organiza una reunión en Bruselas con los más famosos físicos y de la época. Este fue el primero de los Consejos de Física Solvay, celebrado 20 veces entre 1911 y 1991, y que contó con la participación de algunos de los más brillantes científicos mundiales.

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Última actualización : 14/3/2010